Qué sucede cuando nos acercamos a la frecuencia de Nyquist?

Pablo Panitta

Batido en señales sub-Nyquist. ¿Qué onda?

Introducción

¿Alguna vez te preguntaste por qué a veces ves patrones, como el de la figura de arriba, en la pantalla de tu DAW con una señal periódica de nivel constante? Y lo más importante ¿tiene alguna implicancia en el audio? En este artículo te lo cuento.



El universo analógico

Supongamos que tengo 2 senoidales espaciadas lo suficientemente una de otra (digamos unas 10 veces) y las sumamos. En esa suma observaremos que la de mayor frecuencia se encuentra superpuesta a la de menor, acompañando sus variaciones (Fig 1). Este efecto, en apariencia inofensivo, puede cobrar vital importancia bajo determinadas circunstancias, como por ejemplo en la disipación de energía en altavoces, reducción del headroom, etc. 

Fig 1: Suma de 2 señales senoidales de 1000 Hz y 50 Hz.


Si en cambio, esta diferencia de frecuencias es baja, lo que veremos será un “batimento” en la señal resultante (Fig 2). El mismo se traducirá en una oscilación igual a la diferencia de frecuencias entre ambas, que será perfectamente audible si no excede unos pocos Hz.

En este escenario (a diferencia del primero), la fase de cada una de las señales juega un papel importante en la generación de la señal suma.


Fig 2: Suma de 2 señales senoidales de 1000 Hz y 1100 Hz.

El universo digital

En el universo digital, ocurre algo similar. Si genero dos señales en mi DAW y las sumo, veré exactamente el mismo comportamiento, ya que el principio de cancelaciones y refuerzos es exactamente el mismo que en el ámbito analógico. Hasta aquí ninguna sorpresa.

Pero lo que no es tan evidente, es que aún con una sola frecuencia puedo llegar a observar esta clase de comportamiento. ¿Cómo es eso? ¿No era que necesitaba dos señales? 

Supongamos que genero una senoidal de una frecuencia cualquiera y comienzo a aumentarla hasta llevarla muy cercana a la frecuencia de Nyquist. Al principio veré a la representación en el tiempo de la senoidal de manera normal, pero a medida que me acerco a Nyquist comenzaré a apreciar en la pantalla de mi DAW (o plugin que esté utilizando), el mismo efecto de batimento que veía en el analógico. La siguiente figura muestra lo enunciado.


_____________________________

1 A medida que la diferencia se hace mayor dejaremos de escuchar claramente el batimento para pasar a percibirlo como un sonido “rugoso” (como un efecto “serrucho”). Adicionalmente comienza a ser percibido como una disonancia, debido a ser una interacción inarmónica


Fig 3: Vista de señal de 3998 Hz muestreada a 8000 Hz.



Pero aquí no existen dos señales, como en el caso analógico, que interactúen para sumarse y restarse. Y entonces, ¿qué ocurre?



Una cuestión de relaciones.
Resulta que si la frecuencia que estoy generando y la frecuencia de muestreo, no puede escribirse como una relación entre dos números enteros (o sea una fracción de enteros), las muestras no estarán siempre ubicadas en la misma fase de la señal para cada uno de  los ciclos. 


¿Qué quiere decir esto? Básicamente que irán cayendo en distintos lugares de la onda y, por lo tanto, irán formando patrones, que al interpolarse gráficamente (léase unirse) para dibujar la forma de la señal, crearán esas ondas “raras”

Sin embargo, luego de algunos ciclos,  las muestras volverán a caer en la misma fase inicial y todo volverá a repetirse una y otra vez.¿Y cuál es la frecuencia de esa repetición? Es exactamente el doble de la diferencia entre la frecuencia de Nyquist y la utilizada

A no desesperar, lo que acabo de enunciar se puede calcular muy fácil así:   



Por ejemplo, si estamos muestreando a 8000Hz y genero una señal senoidal de 3998Hz, entonces:   


2*( 4000 Hz – 3998 Hz)= 4 Hz. 


Por lo tanto, veré un dibujo de una señal de 3998 Hz batida a frecuencia de 4 Hz, tal como se muestra en la figura 3.


Impacto en el audio digital.

Todo bien, pero la pregunta del millón es…. ¿Y esto es un efecto visual o también auditivo? Y la respuesta es AMBOS.

Volvamos a repetir el mismo escenario, pero esta vez en lugar de mirar la pantalla, usemos nuestros oídos.




Efectivamente, ¡se puede escuchar con claridad el batido de 4Hz de la señal!

Pero de ser así, ¿cómo es que el audio digital no es un completo desastre?

Bueno la realidad es que existen 2 condiciones que hacen que este efecto sea realmente muy poco preocupante para los fines del uso que le damos:

1) Este efecto, si bien se produce con todas las señales, en notorio en las periódicas. Raramente en el audio cotidiano trabajamos con señales periódicas puras, sino todo lo contrario, ya que son del tipo no periódicas y complejas.

2) El mismo cobra relevancia cuando la frecuencia está muy próxima a la de Nyquist (sub-Nyquist). O sea, para escuchar un efecto de batido deberíamos estar arriba de 22035 Hz !!!!. Un valor de frecuencia demasiado alto para ser escuchado por el común de los humanos. Por debajo de esos valores, el efecto comienza rápidamente a diluirse e ir desapareciendo.

Así que tranquilos, que podemos seguir utilizando la maravilla del audio digital sin problemas.

La explicación detallada del motivo de este fenómeno se debe a la implementación práctica del proceso de  interpolación en una conversión DA. Si te interesa ahondar en los temas tratados aquí, encontrarás una explicación detallada de los mismos en mi trabajo de investigación: “Efecto de batido en señales sub-Nyquist”   

Pablo Panitta 
  Soundins


By Pablo Rabinovich June 26, 2026
Muchas veces mencionamos a los transformadores como parte integral del sonido de nuestros equipos, tal el caso del UA1176, pero… qué es lo que hacen realmente estos dispositivos cuando se interponen en el circuito de la señal? Por cierto, son muchísimos los equipos que utilizamos en el estudio que incorporan transformadores de audio en alguna parte de su circuito: preamplificadores, ecualizadores, compresores, consolas, y sistemas de distribución de señal. Sin embargo, a diferencia de otros componentes cuya función resulta evidente, el transformador suele estar rodeado de una cierta mística. Mucha gente sostiene que los transformadores agregan peso a la señal, generan unos graves más gruesos, añaden mayor musicalidad y producen una distorsión armónica muy agradable. Aquí es donde lo objetivo y lo subjetivo comienzan a tener muchas cosas en común… Dar un pequeño vistazo al funcionamiento de un transformador nos puede ayudar a entender por qué algunos equipos clásicos mantienen una personalidad sonora tan característica y por qué algunos diseños modernos, aún ofreciendo mejores especificaciones técnicas, no llegan a brindarnos el mismo resultado subjetivo. Un transformador es un dispositivo electromagnético compuesto por dos bobinados enrollados sobre un núcleo magnético. Cuando una corriente alterna circula por el bobinado primario, genera un campo magnético variable en el núcleo. Ese flujo induce una tensión en el bobinado secundario mediante el fenómeno de inducción electromagnética. Sin embargo, no existe una conexión eléctrica directa entre ambas bobinas, ya que la energía se transfiere exclusivamente a través del campo magnético. A su vez, este hecho produce un aislamiento galvánico, lo que resulta sumamente importante cuando se trata de una señal de audio, ya que evita la formación de ruido e interferencias. Ahora… la pregunta del millón: ¿Para qué utilizar un transformador en equipos de audio? La función principal es la adaptación de impedancias. Esto fue especialmente importante en el diseño y construcción de los equipos valvulares, donde las impedancias internas de las etapas podían diferir enormemente. A su vez, un transformador puede generar una salida balanceada de manera completamente pasiva, así como recibir una señal balanceada y rechazar interferencias de modo común. A lo que le sumamos que al no existir continuidad eléctrica entre primario y secundario, se eliminan numerosos problemas de masa, loops de tierra y corrientes parásitas. Además, los transformadores de calidad suelen incorporar blindajes electrostáticos y magnéticos que reducen la captación de ruido e interferencias externas. Respecto de la conversión de niveles, dependiendo de la relación de espiras entre el bobinado primario y el secundario, un transformador puede elevar o reducir la tensión. Visto esto, cabe destacar que gran parte de los equipos modernos no utilizan transformadores de audio, ya que actualmente es habitual incorporar entradas y salidas electrónicamente balanceadas. Estas soluciones suelen ser más económicas, menos pesadas, y más lineales, por lo que muchos equipos modernos presentan menor nivel de distorsión, una respuesta en frecuencia más amplia y mejor relación señal/ruido que muchos diseños clásicos. Sin embargo, precisamente esta linealidad de muchos equipos actuales no añade la característica coloración de los equipos más viejos. Mi conclusión es que a consecuencia de esto, “mejor” no significa necesariamente que sea “más musical”. Respecto de los transformadores de entrada y salida, existen múltiples configuraciones. Por ejemplo, muchos preamplificadores de micrófono sólo cuentan con transformador de entrada. En este caso el transformador recibe la señal del micrófono y luego la etapa activa realiza la amplificación. En tanto que muchos compresores y ecualizadores utilizan transformador solamente en su etapa de salida, ya que la circuitería activa procesa la señal y el transformador se utiliza para entregar una salida balanceada o aislada, a la vez que cumple la función de bajar la impedancia y aportar la corriente necesaria para poder enviar la señal a través de cables largos hacia el siguiente equipo (como una interfaz o consola) sin pérdida de agudos. Asimismo, muchos diseños clásicos utilizan ambos (dispuestos en la entrada y la salida). Algunos ejemplos son los legendarios Neve 1073, 1084, 1081, y API 312 y 512c, 512v, 550a, 550b, y el compresor de bus API 2500. Cada transformador contribuye con sus propias características eléctricas y no lineales. Respecto de la no linealidad del transformador, definitivamente este es un aspecto fundamental para lograr una “huella sonora”. Un transformador ideal no colorearía absolutamente nada. Sin embargo, la coloración proviene de sus imperfecciones físicas. El transformador presentará distorsión a partir de la saturación de su núcleo, histéresis magnética (*1), no linealidades del material magnético, corrientes parásitas, y efectos dependientes de frecuencia. Por lo general, la mayor parte de la distorsión medida en transformadores de audio es armónica, pudiendo ser del tipo par o impar, dependiendo principalmente del material del núcleo, nivel de excitación, simetría magnética, y geometría del diseño. No existe una regla universal que permita afirmar que todos los transformadores producen principalmente armónicos pares o principalmente impares. Cada diseño presenta un patrón distinto. Un aspecto interesante en términos de distorsión, es que los transformadores no presentan una misma respuesta en todas las frecuencias, ya que la densidad de flujo magnético aumenta a medida que disminuye la frecuencia. Por esto, su zona más crítica es la combinación de frecuencias bajas y niveles elevados. La distorsión suele aumentar significativamente en graves y disminuir en la medida en la que aumenta la frecuencia. Nota: Medir la distorsión de un transformador únicamente a 1 kHz aporta muy poca información acerca de su comportamiento real. Otro aspecto interesante es que la composición armónica no tiene por qué ser constante en todo el espectro de frecuencia. De hecho, la distribución espectral de la distorsión suele variar con la frecuencia, el nivel, la impedancia de carga, y el material del núcleo. A niveles moderados y dentro de su rango de diseño, un transformador puede ser muy lineal, aunque no será perfectamente lineal. A medida que aumenta el flujo magnético aparecen desviaciones progresivas respecto al comportamiento ideal. Respecto de la respuesta en frecuencia, como un transformador es simultáneamente un sistema inductivo, capacitivo, y magnético, presenta límites tanto en bajas como en altas frecuencias. Para las frecuencias graves, la inductancia primaria determina su comportamiento. Todo transformador se comporta como un filtro pasa altos, cuya frecuencia de corte depende de múltiples parámetros. En las frecuencias altas suele aparecer una caída progresiva o una región resonante antes del extremo superior de la banda. La curva exacta depende completamente del diseño. En cuanto a la fase, es importante destacar que todo transformador produce una cierta alteración, y la magnitud de esa alteración depende de su respuesta en frecuencia. Las mayores rotaciones suelen aparecer cerca de los extremos de banda, especialmente en la región de graves asociada a la inductancia primaria. Por este motivo los transformadores de alta calidad suelen diseñarse para extender considerablemente su respuesta por debajo del rango audible, minimizando así la rotación de fase dentro de la banda útil. Hablemos ahora del núcleo: Esta parte del transformador determina gran parte de su personalidad técnica y sonora. Sus propiedades influyen en la permeabilidad magnética, la saturación, histéresis, distorsión, respuesta en frecuencia, y nivel máximo admisible. ¡Vaya que es relevante el rol del núcleo! En la elección del material del que se compone el núcleo, se suele buscar un equilibrio entre distorsión, costo, tamaño, ancho de banda, capacidad de nivel y sensibilidad a campos externos. Materiales como acero, níquel o diversas aleaciones presentan compromisos diferentes entre permeabilidad, saturación y pérdidas magnéticas. Debido a esto, dos transformadores con especificaciones aparentemente similares pueden comportarse de forma muy distinta. El material de las bobinas también es relevante. En la mayoría de los casos se utiliza cobre debido a su excelente conductividad y relación costo vs rendimiento. Aunque existen diseños especiales con otros materiales, pero su influencia suele ser significativamente menor que la ejercida por el núcleo. Cabe destacar que a diferencia de otros componentes incluidos en un equipo de audio, un transformador alcanza su comportamiento normal prácticamente desde el momento en que circula la señal. No existe un período de estabilización comparable al requerido por los equipos valvulares. Aunque pueden producirse pequeñas variaciones térmicas durante el funcionamiento, estas son normalmente irrelevantes desde el punto de vista sonoro. Un aspecto importante es comprender que la industria actual no considera necesariamente la coloración como un objetivo. Muchos transformadores modernos buscan una respuesta extremadamente plana, distorsión mínima, amplio margen dinámico, y el mejor comportamiento temporal. Por el contrario, numerosos equipos clásicos obtuvieron parte de su personalidad precisamente porque operaban cerca de los límites de los materiales disponibles en su época. Por eso, cuando se habla del “sonido de transformador”, en realidad se está hablando del comportamiento específico de determinados transformadores dentro de determinados circuitos, y no de una característica universal aplicable a todos ellos. En definitiva, el transformador de audio es mucho más que un simple componente destinado a balancear señales o aislar masas. Su influencia sonora puede manifestarse mediante cambios en la respuesta en frecuencia, alteraciones de fase, limitaciones dinámicas y generación de distorsión armónica dependiente de frecuencia y nivel. Sin embargo, atribuir una personalidad sonora única a todos los transformadores podría ser una simplificación excesiva. Existen transformadores prácticamente transparentes y otros diseñados deliberadamente para aportar carácter. Comprender estas diferencias permite evaluar cada diseño desde una perspectiva objetiva y técnica, evitando tanto los mitos habituales como las generalizaciones que históricamente han acompañado a uno de los componentes más influyentes de la historia del audio profesional. (*1) El núcleo del transformador tiene "memoria". Cuando el campo magnético externo desaparece o cambia de dirección (como sucede con la corriente alterna), el núcleo no regresa a cero inmediatamente, sino que retiene parte del magnetismo previo.
By Pablo Rabinovich June 14, 2026
Pocas consolas han marcado tanto el sonido de la música como la mesa Solid State Logic 4000 E Series, lanzada en 1979. Su aparición representó un salto tecnológico enorme frente a las consolas analógicas de la época: por primera vez se combinaban un sonido potente, con gran headroom, y un sistema de automatización y “total recall” que revolucionó la forma de trabajar en los estudios. La SSL E se convirtió rápidamente en el corazón de estudios como Townhouse, Hit Factory, Power Station y Battery Studios, y su huella puede oírse en infinidad de discos de los 80 y 90, desde Phil Collins y Peter Gabriel, hasta Nirvana y Daft Punk. Versiones y evolución de la SSL 4000 E La E no fue un modelo único, y es que a lo largo de los años se fabricaron varias versiones. Las principales diferencias estaban en el módulo de ecualización. La primera versión (1979-1982) incluía el EQ “Brown Knob”, más suave y musical, con curvas más anchas. Luego apareció el EQ “Black Knob”, desarrollado junto a George Martin para AIR Studios, con un carácter más agresivo y mayor ganancia. Ambos se convirtieron en verdaderos clásicos. En la actualidad, UAD resume en un solo plugin toda esta magia de la ingeniaría de los 80´s, recreando al detalle estas dos variantes. Qué fue lo que llevó a este modelo a convertirse en una mesa icónica Probablemente, hayan tres factores principales que nos puedan explicar esta situación: 1) Su sonido: Debido a su bajo nivel de distorsión y ruido, la mesa presenta un sonido extremadamente limpio, casi quirúrgico. A su vez, su excelente respuesta a señales transitorias, y el punch extra de los compresores VCA dispuestos en cada canal, crea una combinación perfecta, sobre todo en términos de música pop. Y si empujamos un poco a sus preamplificadores, podríamos decir que no hay mezcla de rock que se le resista! 2) Su ergonomía: todo estaba al alcance de la mano, con un channel strip completo en cada canal: filtros, EQ, dinámica y un routing totalmente configurable. 3) El total recall: gracias a una computadora interna, la SSL E podía guardar las posiciones de los potenciómetros y switches, que luego se introducían manualmente asistidos por una guía visual en la pantalla del sistema. Sin duda, esto fue una verdadera revolución en 1980. Nota: No olvidemos que en la década de los 80 estábamos lejísimos de la instantaneidad actual, en donde simplemente con abrir una sesión en el DAW todo está tal como lo dejamos la última vez. En este sentido, la aparición del “total recall” fue una revolución enorme. Color y comportamiento armónico A diferencia de otras consolas de la época, la SSL 4000 E no se hizo famosa por su distorsión (su coloración), sino por su transparencia, claridad y bajo nivel de ruido, aunque claro... esto podía cambiar inmediatamente si se exigía un poco más a sus preamplificadores y a su bus de suma. En todo caso, esa pequeña no linealidad aportaba un carácter sutil pero reconocible, y tan agradable. Routing El diseño original permitía un ruteo modular, donde el usuario puede decidir si el ecualizador se posiciona antes o después del módulo de dinámica, o si los filtros actúan directamente sobre la señal de detección del módulo, o se anteponen al procesamiento dinámico. Estos aspectos son esenciales para que tanto el compresor como la compuerta/expansor sean más precisos y produzcan menos bombeo y artefactos. Todo esto esto convierte a la 4000E en una mesa extremadamente versátil, lo cual en tareas de mezcla es sumamente útil. Filtros y ecualización Cada canal cuenta con filtros de paso alto (HPF) y paso bajo (LPF). Estos filtros varían según el diseño del ecualizador, "Brown Knob" más suave y musical, o "Black Knob" más preciso y agresivo. HPF variable de 18 Hz a 400 Hz: Modo Brown: 12 dB/octava. Modo Black: 18 dB/octava. LPF variable de 3 kHz a 20 kHz: 12 dB/octava para ambos diseños. Nota: una de las diferencias más importantes introducidas por el circuito 242 "Black Knob" fue precisamente ese HPF más pronunciado de 18 dB/octava, que ofrecía un control más estricto del extremo grave respecto del diseño original 02 "Brown Knob". Creo que también es interesante aclarar una posible diferencia entre el modelado del plugin y los diferentes diseños físicos que se utilizaron en el modelo 4000 E: Muchas fuentes modernas indican un alcance para el HPF de 18 Hz a 400 Hz , pero en documentación histórica de algunos módulos E-Series puede aparecer entre 16 Hz–350 Hz, o valores ligeramente diferentes según la revisión del canal. El ecualizador del diseño “Brown Knob” tiene una respuesta más redondeada y musical, ideal para un realce general y mayor pegamento. En tanto que “Black Knob” tiene curvas más pronunciadas, lo que le aporta un carácter más definido. Frente al modelo SSL G, los EQ del E presentan una transición más progresiva entre bandas y una ligera coloración en los medios, mientras que el G es aún más quirúrgico y transparente. Dinámica: compresor y compuerta Cada canal cuenta con una compuerta/expansor y un compresor/limitador basados en VCA, con detección RMS en el sidechain. Maneja un ataque dependiente del programa, variando automáticamente entre 3 y 30 ms. En tanto que el modo “fast attack” establece una velocidad fija de 3 milisegundos para una reducción de ganancia de 20 dB. Un detalle técnico interesante es que la especificación "3 ms para 20 dB de reducción de ganancia" no significa que el compresor espere 3 ms antes de actuar, sino que tarda 3 ms en completar una reducción de 20 dB una vez que el detector establece la compresión. Es la forma tradicional en que SSL especificaba la velocidad de ataque de sus procesadores dinámicos. El release, por su parte, varía continuamente entre 0,1 segundos y 4 segundos. En cuanto al vínculo entre la SSL E y los diversos géneros musicales, podríamos decir que esta mesa se asocia históricamente con el rock, el pop y el funk de los 80, pero esto no le quita su excelente desempeño en producciones de hip-hop y música electrónica electrónica, así como en mezclas de música orquestal. Su capacidad de mantener todo “pegado” y con presencia la hace especialmente útil para estilos con instrumentación densa y mucha energía en el rango medio. Hoy, pasados ya tantos años, podemos aventurarnos a sumergirnos de manera virtual (pero realista) en el mundo de las consolas más icónicas de la historia de la producción musical que abanderó a los estudios de todo el mundo en los años 80.
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