Psicoperceptiva de los Medios Graves

Existe una suerte de “consenso general” que acepta que el espectro tonal audible se puede dividir en 3 grandes secciones: Graves, Medios y Agudos.
Sin embargo, esta sencilla división tonal contiene información que no se observa a simple vista… dado que si contamos con 3 macros tonales, en dicha configuración existen 2 puntos de cruce, es decir, la transición de los graves hacia los medios y de los medios hacia los agudos.

Aquí nos ocuparemos de la primera transición (de los graves a los medios) ampliamente denominada en la producción musical como “medios-graves”.
A medida que avancemos en el artículo, el lector podrá comprender la enorme importancia de este sector tonal del espectro.
Existen múltiples factores psico perceptivos que condicionan la necesidad de ocuparse del mismo, en términos de carácter tonal, dinámico, de planos, e incluso apertura en el campo estéreo, cuando se considere necesario.
Como primera medida, necesitamos determinar cuál es la región tonal que estamos ocupando. Considero que el ancho de banda fuerte en el presente artículo se produce entre los 200 y 400 Hz, aunque sin lugar a dudas algunos ingenieros de mezcla propondrán un “Q” más amplio… a título personal creo que para el propósito de este artículo, la zona mencionada será suficiente.
Como concepto central del artículo, me gustaría dejar claro que la región de medios graves sirve como
punto de apoyo tonal y dinámico en la percepción general de una mezcla, desde el cual se obtienen sensaciones sobre el nivel de comprensión, claridad, sensación de apertura y espacialidad. Por lo tanto, si logramos manejar esta zona tonal de forma correcta obtendremos un audio orgánico y natural.

Veremos a continuación cómo nuestro cerebro interpreta dicha región, dado que el oído es naturalmente sensible en esta zona por diferentes motivos.
- La fonoaudiología explica que existen formantes de la voz humana (sobre todo la masculina) que radican tonalmente aquí. Y como es sabido, nuestro oído es principalmente voco-centrista.
- A diferencia de los graves, se pudo concluir a partir de diferentes experimentaciones psico perceptivas que el cerebro utiliza dicha información para hacer algunas estimaciones cognitivas; como la estimación de la cercanía y presencia de otro individuo (HRTF). Dicho concepto es claramente trasladable a la aplicación en una mezcla de audio, donde los planos y la ecualización de un instrumento en esa zona le “sugiere” al oyente la misma información.
- Se tocan cuestiones del equilibrio binaural, es decir, el cerebro “une” o “separa” los instrumentos de una mezcla según la relación de medios graves que conserven entre sí. Si otorgamos más energía general en esta región, vamos a percibir un audio más centrado y compacto, pero con menor dinámica y naturalidad. Por el contrario, si distribuimos dicha información tonal entre distintos instrumentos, la mezcla será percibida como abierta, aireada e incluso con mayor ambiencia, donde se conserva la separación instrumental dado que cada instrumento posee su propia huella tímbrica.
- La presión sonora en medios graves (carga tonal) es igualmente sensible, subir 2 dB en 200 ciclos tendrá un impacto más directo que subir 5 dB en 40 ciclos; esto se fundamenta teóricamente (en parte) en las curvas isofónicas de Fletcher y Munson (1933).
De la teoría a la escucha…
- Los modelos de Loudness de Moore y Glasberg (2006) que procesan todo el espectro, muestran que pequeños aumentos en medios-graves generan una subida perceptiva desproporcionada respecto al nivel de presión sonora real. Esto ocurre porque (como ya mencionamos) esa banda tonal coincide con zonas donde el oído tiene alta integración temporal y espacial, por lo que se interpreta como cuerpo o masa sonora más que como simple nivel SPL.
- Aquí la función de transferencia relacionada con la cabeza (HRTF) actúa mostrando que las longitudes de onda en medio-graves difractan alrededor de la cabeza del oyente en lugar de ser bloqueadas por ella (sombra acústica). Esto sucede porque, por ejemplo, a 300 ciclos la longitud de onda (λ) es de aproximadamente 1.14 metros, lo que es más grande que la distancia entre oídos (aprox. 17−20 cm).
- Los transitorios de una señal de audio también encuentran aquí un punto de apoyo muy importante. Desde el punto de vista instrumental, un bombo de batería o un bajo generan más sensación de “presencia” aquí, que en el sub-low.
- El fenómeno del enmascaramiento acústico también sucede aquí. A partir de modelos de excitación auditiva se confirma que el exceso de energía en dicha zona puede enmascarar armónicos de voz y detalles en la zona de presencia (2–4 kHz), dando como resultado un sonido cálido pero opaco si hay demasiada carga armónica en medios graves. Esto coincide con descripciones subjetivas como “embarrado” o “cerrado”.
Extra del editor…
Si nos desplazamos más abajo en el espectro entramos en la zona de los “graves”, donde damos con una problemática compartida en muchos home-studios que deriva, a menudo, de consecuencias comúnmente relacionadas con recintos que acústicamente han sido tratados incorrectamente o no poseen tratamiento.
La siguiente medición la realice yo mismo en un control de monitoreo, y muestra claramente entre otras cosas, un exceso de energía en torno a los 125 ciclos, que seguramente es una resultante de la interacción de las dimensiones de la sala y longitudes de onda relativas a la misma.

No es de mi interés en este artículo entrar en cuestiones de acústica de salas, sino utilizar el gráfico para ejemplificar una buena oportunidad donde los auriculares pueden ser nuestros aliados frecuenciales (siempre que midan correctamente) para ajustar la mezcla en una región tan delicada y necesaria, como ya vimos.
Encontramos aquí, una aplicación práctica de los auriculares como herramienta de monitoreo tonal y de compresión dinámica.











