Psicoperceptiva de los Medios Graves

Gustavo González

Existe una suerte de “consenso general” que acepta que el espectro tonal audible se puede dividir en 3 grandes secciones: Graves, Medios y Agudos. 

Sin embargo, esta sencilla división tonal contiene información que no se observa a simple vista… dado que si contamos con 3 macros tonales, en dicha configuración existen 2 puntos de cruce, es decir, la transición de los graves hacia los medios y de los medios hacia los agudos.

Aquí nos ocuparemos de la primera transición (de los graves a los medios) ampliamente denominada en la producción musical como “medios-graves”.

A medida que avancemos en el artículo, el lector podrá comprender la enorme importancia de este sector tonal del espectro.

Existen múltiples factores psico perceptivos que condicionan la necesidad de ocuparse del mismo, en términos de carácter tonal, dinámico, de planos, e incluso apertura en el campo estéreo, cuando se considere necesario.


Como primera medida, necesitamos determinar cuál es la región tonal que estamos ocupando. Considero que el ancho de banda fuerte en el presente artículo se produce entre los 200 y 400 Hz, aunque sin lugar a dudas algunos ingenieros de mezcla propondrán un “Q” más amplio… a título personal creo que para el propósito de este artículo, la zona mencionada será suficiente.


Como concepto central del artículo, me gustaría dejar claro que la región de medios graves sirve como
punto de apoyo tonal y dinámico en la percepción general de una mezcla, desde el cual se obtienen sensaciones sobre el nivel de comprensión, claridad, sensación de apertura y espacialidad. Por lo tanto, si logramos manejar esta zona tonal de forma correcta obtendremos un audio orgánico y natural.

Veremos a continuación cómo nuestro cerebro interpreta dicha región, dado que el oído es naturalmente sensible en esta zona por diferentes motivos.


  • La fonoaudiología explica que existen formantes de la voz humana (sobre todo la masculina) que radican tonalmente aquí. Y como es sabido, nuestro oído es principalmente  voco-centrista.


  • A diferencia de los graves, se pudo concluir a partir de diferentes experimentaciones psico perceptivas que el cerebro utiliza dicha información para hacer algunas estimaciones cognitivas; como la estimación de la cercanía y presencia de otro individuo (HRTF). Dicho concepto es claramente trasladable a la aplicación en una mezcla de audio, donde los planos y la ecualización de un instrumento en esa zona le “sugiere” al oyente la misma información.


  • Se tocan cuestiones del equilibrio binaural, es decir, el cerebro “une” o “separa” los instrumentos de una mezcla según la relación de medios graves que conserven entre sí. Si otorgamos más energía general en esta región, vamos a percibir un audio más centrado y compacto, pero con menor dinámica y naturalidad. Por el contrario, si distribuimos dicha información tonal  entre distintos instrumentos, la mezcla será percibida como abierta, aireada e incluso con mayor ambiencia, donde se conserva la separación instrumental dado que cada instrumento posee su propia huella tímbrica.


  • La presión sonora en medios graves (carga tonal) es igualmente sensible, subir 2 dB en 200 ciclos tendrá un impacto más directo que subir 5 dB en 40 ciclos; esto se fundamenta teóricamente (en parte) en  las curvas isofónicas de Fletcher y Munson (1933).


De la teoría a la escucha…


  • Los modelos de Loudness de Moore y Glasberg (2006) que procesan todo el espectro, muestran que pequeños aumentos en medios-graves generan una subida perceptiva desproporcionada respecto al nivel  de presión sonora real. Esto ocurre porque (como ya mencionamos) esa banda tonal coincide con zonas donde el oído tiene alta integración temporal y espacial, por lo que se interpreta como cuerpo o masa sonora más que como simple nivel SPL.


  • Aquí la función de transferencia relacionada con la cabeza (HRTF) actúa mostrando que las longitudes de onda en medio-graves difractan alrededor de la cabeza del oyente en lugar de ser bloqueadas por ella (sombra acústica). Esto sucede porque, por ejemplo, a 300 ciclos la longitud de onda (λ) es de aproximadamente 1.14 metros, lo que es más grande que la distancia entre oídos (aprox. 17−20 cm).


  • Los transitorios de una señal de audio también encuentran aquí un punto de apoyo muy importante. Desde el punto de vista instrumental, un bombo de batería o un bajo generan más sensación de “presencia” aquí, que en el sub-low.

  • El fenómeno del enmascaramiento acústico también sucede aquí. A partir de modelos de excitación auditiva se confirma que el exceso de energía en dicha zona puede enmascarar armónicos de voz y detalles en la zona de presencia (2–4 kHz), dando como resultado un sonido cálido pero opaco si hay demasiada carga armónica en medios graves. Esto coincide con descripciones subjetivas como “embarrado” o “cerrado”.


Extra del editor…


Si nos desplazamos más abajo en el espectro entramos en la zona de los “graves”, donde damos con una problemática compartida en muchos home-studios que deriva, a menudo, de consecuencias comúnmente relacionadas con recintos que acústicamente han sido tratados incorrectamente o no poseen tratamiento. 

La siguiente medición la realice yo mismo en un control de monitoreo, y muestra claramente entre otras cosas, un exceso de energía en torno a los 125 ciclos, que seguramente es una resultante de la interacción de las dimensiones de la sala y longitudes de onda relativas a la misma.


No es de mi interés en este artículo entrar en cuestiones de acústica de salas, sino utilizar el gráfico para ejemplificar una buena oportunidad donde los auriculares pueden ser  nuestros aliados frecuenciales (siempre que midan correctamente) para ajustar la mezcla en una región tan delicada y necesaria, como ya vimos. 

Encontramos aquí, una aplicación práctica de los auriculares como herramienta de monitoreo tonal y de compresión dinámica.

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Decidí preparar este artículo porque he notado que muchas veces se da una confusión importante en cuanto a cuáles son las funciones del look-ahead y de los parámetros de envolventes en uno de los limitadores más reconocidos de la industria del audio profesional: FabFilter Pro-L2 Look-ahead, cuál es su rol en los procesadores dinámicos? El look-ahead es una técnica que le permite a un procesador dinámico “anticipar” su reacción ante señales transitorias. Se implementa dividiendo la entrada en dos copias: 1) Copia retardada: Se dirige al circuito que aplicará la modificación en la ganancia, desembocando en la salida de audio. 2) Copia sin retardo: alimenta el detector vía side-chain que se utiliza para medir el nivel y generar la señal de control. Como la señal de control se calcula sobre la copia sin retardo y luego se aplica a la señal retardada, el procesador consigue que la reducción de ganancia se inicie antes de que la transiente llegue al punto de salida. En la práctica equivale a un “tiempo de ataque negativo” porque el control puede empezar a actuar antes de que la transiente aparezca en la ruta de audio.  En el Pro-L2, este retardo interno establecido en milisegundos le permite al algoritmo anticipar picos y suavizar la reducción de ganancia evitando recorte abrupto de la señal. En la práctica, el look-ahead reduce artefactos intrínsecos a las variaciones muy veloces de ganancia, que suelen producir distorsión agregada. Sin look-ahead, para atrapar un pico necesitaríamos un ataque extremadamente rápido, y este tipo de reacción en un procesador dinámico, al implicar cambios de ganancia con pendientes muy pronunciadas, introduce nuevos componentes espectrales, ocasionando distorsión y “clicks”, lo que en el dominio digital puede producir intermodulación y aliasing. El look-ahead le permite al procesador moldear la etapa de ataque, empezando a reducir la ganancia antes de que la transiente aparezca, generando una pendiente efectiva menor para la misma atenuación, y de este modo reducir la distorsión. Envolventes: El Pro-L2 no divide la señal en ataque y sostenido, sino que divide la evaluación del nivel en componentes rápidos y lentos dentro del detector, generando una única envolvente de reducción de ganancia cuyo comportamiento temporal varía según el algoritmo ( Style ). De esa forma puede tratar transitorios y material sostenido de manera diferente, pero sin separar la señal en dos caminos. Pro-L2 utiliza detección híbrida (pico + envolvente) con componentes que atienden picos y componentes que siguen la envolvente RMS. La salida del detector se procesa para obtener el objetivo de ganancia. Esto afecta directamente el release efectivo. Attack: En el Pro-L2 este parámetro no funciona del mismo modo que en un compresor o un expansor. El parámetro de ataque en el Pro‑L2 define la duración de la etapa de transiente del algoritmo, determinando qué porciones del material se clasifican como transientes frente a sostenidos. En otras palabras, el attack define la ventana temporal de la transiente, no la velocidad de inicio de reducción. La asignación de un ataque corto le indica al limitador que la etapa de transiente es muy breve. Release: Operativamente, el release controla la velocidad con la que el limitador regresa a la ganancia unidad (reducción 0 dB) después de que la señal dejó de sobrepasar el umbral/ceiling. Es decir: determina la constante temporal con la que la señal de control (la ganancia aplicada) se recupera luego de un evento de reducción. Normalmente, los limitadores digitales suelen implementar el release aplicando un suavizado exponencial sobre la ganancia. El Pro-L2 implementa una etapa de liberación adaptativa dependiente del programa. En la práctica esto significa que el detector combina componentes de respuesta rápida para transitorios, y lenta ante una envolvente sostenida, para establecer la reducción necesaria. El tiempo efectivo de release varía según la magnitud y la duración de la reducción de ganancia: aumentos grandes de reducción suelen activar un release más largo. Asimismo, reducciones pequeñas o rápidas pueden liberarse más velozmente.
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