UAD EMT 140
El sonido inconfundible de la reverb de placa

Te propongo adentrarnos en el mundo de las reverbs analógicas, donde la mecánica y la electrónica se unen al ingenio y la creatividad, para lograr una sensación intensa de espacialidad, aportando un toque extra de musicalidad y calidez a tus mezclas.
Existen varias formas de obtener espacialidad, que la industria musical a lo largo de su historia ha ido explorando, creando, recreando, y perfeccionando con el correr de los años.
Sin embargo, aún a sabiendas de que el salto tecnológico en todo este lapso ha sido impresionante, en materia de “musicalidad” no siempre lo último resulta ser lo más preciado.
Tal es el caso de las diferentes opciones de reverbs.
Hoy vamos a hablar de una de las reverbs más distintivas y musicales, que han acompañado al sonido de muchísimos discos célebres, desde su creación, hasta la actualidad: la célebre EMT 140.
Bajo un concepto único, debido a la naturaleza de su funcionamiento, la reverb de placa EMT 140 fue desarrollada por la empresa alemana Elektro-Mess-Technik (EMT).
El primer modelo data de 1957, y su invención se atribuye principalmente al ingeniero Wilhelm Franz, fundador de EMT.
Nota: Antes de su aparición, la única forma de lograr reverberación artificial en estudio era mediante cámaras de eco físicas, por lo que la EMT 140 representó un salto tecnológico enorme: por primera vez se podía disponer de una reverberación controlable y predecible sin depender de un recinto acústico.
Una idea simple, pero maravillosa
Se trata de un sistema electromecánico, diseñado para generar una reverberación artificial mediante una gran placa metálica muy delgada, de alrededor de 1 mm. suspendida dentro de un marco rígido, donde la señal de audio de entrada se convierte en vibración mecánica a través de un transductor, produciendo una serie de vibraciones que se propagan por la placa, las que finalmente se convierten nuevamente en señal eléctrica mediante uno o más transductores de salida.
El transductor de entrada era del tipo dinámico (electromecánico), similar al mecanismo de un altavoz, capaz de convertir la señal eléctrica en movimientos mecánicos en la superficie de la placa. El driver se encontraba acoplado mediante una pieza de goma o un soporte elástico, asegurando un contacto mecánico estable, pero con cierto grado de amortiguación. Este sistema requería de una etapa de potencia previa, ya que la corriente necesaria era equivalente a la requerida por un pequeño parlante.
En tanto que los transductores de salida eran del tipo
piezoeléctricos montados directamente sobre la superficie metálica. Este tipo de transductor genera una tensión proporcional a las vibraciones del metal.
Las primeras versiones eran mono, con un solo pickup. Luego (a partir de los 60s) se incorporaron dos transductores, ubicados en diferentes puntos para obtener una salida estéreo, a través de la captación de distintas zonas de resonancia de la placa, sumado a diferencias de fase y tiempo entre ambos puntos de captación.
El resultado de este sistema es un campo reverberante muy denso, pero suave, con un decaimiento continuo, lo que le da su inconfundible carácter sedoso y musical.
Incorpora una etapa de preamplificación y ecualización de salida, basada en válvulas en las primeras versiones, o transistores en los modelos posteriores, como la EMT 140 ST.
La amplificación a la salida de los pickups eleva la señal a nivel de línea, y adapta su impedancia. En tanto que el driver de entrada se alimenta desde una etapa de potencia separada.
Claro… supongo que al contarte todas estas maravillas acerca de esta reverb, querrás salir corriendo a comprarte una para tu estudio… Pero permitime que primero te ponga en aviso de algunos detalles:
Esta reverb ocupa un espacio que quizás no habías tomado en cuenta…
La EMT 140 es enorme! Mide aproximadamente 1,22 m de alto, por 2,30 m de largo, y 0,43 m de ancho.
Ah! Por cierto, su peso aproximado es de unos 270 kg.
El precio de este armario acústico en sus primeros tiempos fue de US$ 4.000 (equivalente hoy a más de US$ 40.000 ajustado por inflación). Esto la convertía en una pieza reservada casi exclusivamente a grandes estudios de grabación.
En la actualidad, EMT ya no fabrica las placas 140, aunque algunas compañías de restauración (como Studio Electronics en Alemania) ofrecen modelos reconstruidos con especificaciones originales.
En el mercado de segunda mano, una EMT 140 en excelente estado puede costar entre US$ 10.000 y 20.000, dependiendo de su configuración y de si conserva los módulos de amplificación originales a válvulas.
Por suerte, nuestros amigos de Universal Audio pusieron en marcha toda su capacidad para recrear meticulosamente no sólo todas sus características originales, sino lo más importante: el alma de su sonido.
El plugin UAD EMT 140 nos ofrece, en un entorno virtual, todo el potencial de esta pieza legendaria de la ingeniería del audio, agregándole funciones adicionales que la convierten en una obra maestra para la producción actual, ya que
los parámetros que podían ajustarse en las unidades originales estaban limitados solamente a los ajustes del tiempo de decaimiento (reverb time), controlado mecánicamente mediante una placa amortiguadora móvil, que se acercaba o alejaba de la placa principal, absorbiendo parte de la energía de vibración. En tanto que algunos modelos permitían además conmutar entre salidas mono o estéreo, y realizar un ligero recorte de graves o agudos mediante el módulo de amplificación.
El plugin UAD EMT 140 agrega una serie de funciones ausentes en las unidades físicas:
- Tres modelos diferentes (A, B y C), cada uno con una curva tonal distinta, basados en placas originales de diferentes épocas.
- Control de pre-delay.
- Filtros de agudos y graves ajustables.
- Balance wet/dry,
- Balance L/C/R
- Control de la imagen estéreo
- Control de modulación de la reverb
El plugin fue desarrollado mediante modelado físico y medición por convolución híbrida, una combinación que captura tanto la respuesta impulsional exacta de las placas reales como las no linealidades del sistema electromecánico.
UAD tuvo acceso a tres EMT 140 originales del The Plant Studios (Sausalito, California), donde realizó las mediciones.
El resultado es considerado por muchos ingenieros como una de las emulaciones más convincentes que existen de una reverb plate.
El plugin reproduce con enorme precisión el decay denso y uniforme del modelo original, incluso la ligera compresión natural que aparece en las placas reales cuando se las excita con señales fuertes.
Entre sus usos principales, podemos destacar las voces, baterías, cuerdas y secciones orquestales, e incluso pianos y guitarras, siendo especialmente efectiva en grabaciones analógicas o emulaciones vintage, donde su color se complementa con el tono de la grabadora de cinta y la suave distorsión de los equipos valvulares.
La EMT 140 ha dejado su huella en innumerables producciones, de la talla de los Beatles, Pink Floyd, Fleetwood Mac y David Bowie, entre otros.
Su color destaca especialmente en el pop clásico, soul, jazz, baladas y rock de los 60s y 70s, géneros donde se busca una reverb cálida, densa y natural.
Su carácter metálico, pero elegante, la diferencia de las reverbs digitales modernas, que suelen ser más limpias pero menos orgánicas.











